Megaman X: La reinvención del bombardero azul

A lo largo de la historia de nuestro pasatiempo favorito (los videojuegos, por si tenías dudas), hemos visto el nacimiento de incontables franquicias que han perdurado hasta la fecha, acompañadas de una gran cantidad de merchandising de por medio. Tales son los casos de Mario, el plomero emblemático de Nintendo, The Legend of Zelda, Sonic o incluso títulos más contemporáneos, como el caso de Halo, Call of Duty o Uncharted.

Por más cliché y gastado que suene, cada una de ellas se ha ganado el corazón de cada videojugador alrededor del mundo, pero hay una en particular que ha tenido una gran cantidad de seguidores desde sus comienzos a finales de los 80’s y, junto con Street Fighter, es una de las franquicias más emblemáticas de Capcom: Megaman. Rockman (tal como lo conocen en Japón) ha aparecido en múltiples plataformas durante toda su existencia y también ha tenido una gran cantidad de readaptaciones: el bombardero azul ha sido un cazador de tesoros, un programa de computadora, un peleador invitado en otros juegos e incluso ha incursionado en el mundo de los deportes con su propio juego de fútbol (el cual pasó sin pena ni gloria). Pero hoy les voy a platicar de un juego muy especial no solamente por ser uno de los juegos que más disfrute durante mi niñez, sino más bien porque fue el que marcó la reinvención del bombardero azul: Megaman X.

Megaman X fue en un juego muy popular que salió como una exclusiva para el Super Nintendo (SNES) en 1993 y posteriormente, como ya es costumbre en la gran mayoría de los clásicos, dio el salto a otras plataformas para llegar a nuevas audiencias y de paso conseguir un “dinerito” extra. Nuestro personaje tuvo una transformación bastante drástica, dejando atrás su imagen infantil para mostrarnos un Megaman (mejor conocido como X) mucho más serio, rudo y ágil, pero su reinvención no sólo se concentró en su nueva apariencia, también lo hizo en el trasfondo del juego en sí.

El nuevo look de Megaman.

Si bien es cierto que tenía ciertas variantes, la historia de Megaman siempre solía resumirse en que nuestro héroe debía detener al malévolo Dr. Willy y frustrar sus planes de conquista mundial; para ello, debía derrotar a sus poderosos guardaespaldas, conocidos como Robot Masters. Quizás muchos (como yo) no lo notamos en un principio cuando éramos niños y no contaba con muchos diálogos, pero Megaman X contaba con una trama bastante profunda e interesante, inspirada mayormente en las novelas de Isaac Asimov (Yo, Robot para ser más específico), desarrollándose 100 años después de la serie original. El legendario Dr. Light buscaba crear el siguiente paso evolutivo para los robots, que éstos dejaran de ser herramientas para convertirse en seres con sentimientos, pensamientos propios y, lo más importante, tener la libertad de tomar sus propias decisiones sin la necesidad de recibir órdenes y con la construcción de X, sería el primer paso para que eso fuese posible.

Con el paso de los años, el Dr. Cain, un reconocido arqueólogo humano, encontró a X en una cápsula enterrada en las ruinas de un viejo laboratorio y decidió seguir con el trabajo del Dr. Light, dando origen a los Reploids, robots con pensamiento propio que conviven con los humanos. El sueño del Dr. Light era una realidad, pero uno de los mayores temores que muchos tenían con respecto a los Reploids, residía precisamente en su libertad para pensar y cuestionar todo lo que les rodea, lo que podía llevar a varios escenarios catastróficos, siendo la rebelión de éstos en contra de los humanos y, por desgracia, esto se volvió una realidad, dando origen a los Mavericks. Para resolver esto, el Dr. Cain decidió formar a un pequeño equipo conformado por Reploids conocido como Maverick Hunters, liderados por Sigma, el mejor de su clase, con el fin de proteger a los seres humanos de la amenaza latente de los Mavericks. Todo parecía estar bajo control, pero las cosas solo empeoraron más y Sigma, aquel héroe que todo mundo admiraba, pronto se convirtió en el estandarte de la rebelión Maverick y su único objetivo era erradicar a la humanidad de la faz de la tierra, por lo que X y su compañero Zero deben impedir que Sigma cumpla con su amenaza.

Zero al rescate.

En esencia, Megaman X mantenía la misma estructura de diseño que sus antecesores: era un juego de plataformas en donde debíamos enfrentar a ocho jefes para poder acceder a la fortaleza del villano principal, pasando por diversos obstáculos, venciendo a más jefes de paso hasta llegar con él, derrotarlo y salvar el día. Sin embargo, contaba con algunas mecánicas interesantes que hacían de Megaman X una experiencia única.

X, a diferencia del viejo Megaman, tenía la posibilidad de trepar y deslizarse por las paredes para llegar a lugares que normalmente no se podían acceder y también era muy útil cuando enfrentábamos a los jefes, permitiendo que los combates fueran mucho más ágiles. Pero el cambio más notable, era el uso de una armadura especial que le permitía a X tener habilidades únicas: como el poder tomar un pequeño impulso para movernos más rápido (muy similar a la vieja barrida), destruir objetos con el casco,  ser más resistente al daño o incluso teníamos la posibilidad de cargar el X-Buster usando las armas de los jefes para lograr ataques mucho más devastadores, algo que no se podía hacer antes.

Un viejo conocido regresa para ayudarnos.

Además de encontrar las piezas de armadura que están dispersas en el juego, encontraremos otros objetos que nos serán de mucha utilidad, como unos corazones especiales (si, tal como lo leen) que nos permiten incrementar nuestra barra de energía, la cual se encuentra reducida cuando comenzamos el juego. Los E-Tanks, aquellos tanques pequeños que nos servían para recuperar toda nuestra energía cuando estábamos en problemas, desaparecieron para darle paso a los Sub-Tanks que… hacen lo mismo, pero la diferencia radica en que éstos ya no son limitados, porque una vez que usabas un E-Tank, ya no había forma de conseguir otro. Los Sub-Tanks eran mucho más prácticos, los podías utilizar todas las veces que quisieras y para recargarlos, sólo necesitabas obtener ítems curativos mientras tuviésemos la energía completa.

Un jefe bastante molesto.

El bombardero azul no fue el único que recibió un cambio radical, también los jefes recibieron una manita de gato. Como ya se habrán dado cuenta, los Robot Masters fueron sustituidos por los Mavericks, dejaron de ser los típicos “hombres” algo y se convirtieron en animales, lo cual era muy interesante, ya que, además de refrescar el concepto de los jefes, éstos tenían un diseño bastante atractivo (Sting Chameleon es uno de mis favoritos), y en cuanto a sus nombres pues… no son lo más original del mundo, pero al menos te daban una pista sobre qué tipo de ataques utilizaban. Y hablando de ataques, como en juegos anteriores, teníamos que seguir cierto orden para poder derrotarlos; pero lo más interesante con respecto a las armas, además del daño súper efectivo (¿vieron lo que hice aquí?) que hacían, éstas podían cambiar el rumbo de la pelea de manera definitiva. Pongamos como ejemplo a Armored Armadillo, un jefe que se caracteriza por cubrirse de nuestros disparos con su ostentosa armadura y, para empeorar las cosas, si disparábamos el X-Buster mientras se cubría, absorbía el ataque para usarlo en nuestra contra, convirtiéndolo en un hueso duro de roer. Sin embargo, si usábamos el arma de Spark Mandrill, que consistía en una pequeña esfera eléctrica y si lograba hacer contacto, Armadillo perdía su armadura, lo que facilitaba más las cosas en esta complicada pelea.

Peleas memorables.

Al igual que en su momento lo hice con Diddy’s Kong Quest, me divertí mucho con Megaman. Conseguí todos los objetos coleccionables, derroté a los jefes en orden aleatorio usando únicamente el X-Buster e incluso desperdicie todas mis armas con el mecha de Vile con la esperanza de destruirlo, sin mucho éxito que digamos. El universo que hay detrás de la saga de X es impresionante que se ha enriquecido con cada entrega y por ello ha ganado una gran cantidad de seguidores. Ahí está Megaman X4, que fue la primera incursión de la franquicia al PlayStation y sólo mostraba mejoras gráficas y la introducción de secuencias tipo anime, si no que también nos hablaba un poco sobre el origen de Zero, un personaje muy querido por los fans. Los años seguirán pasando, pero Megaman X es un juego que jamás envejecerá, podemos pasarlo todas las veces que queramos y nunca dejará de aburrirnos. Si nunca han tenido la oportunidad de jugarlo, puedes adquirirlo en la tienda virtual del Wii U.


Este escrito representa únicamente la opinión de su autor y no necesariamente la del equipo de Versus Media.

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